“Aquí se trabajan las horas que hagan falta”. “No se puede hacer cine en 40 horas”. Frases como estas las hemos oído infi nidad de veces en esta profesión. Si a estas “ideas” añadimos nuestra vocación al trabajo audiovisual, teníamos el caldo de cultivo perfecto para que los técnicos perdiéramos el derecho a las 40 horas semanales que rige, como norma laboral básica, desde principios del siglo XX.
TACE lleva mucho tiempo argumentando para derrumbar esta idea. En países con industrias audiovisuales fuertes, como EEUU o Francia, sus convenios colectivos recogen perfectamente que la jornada pactada es de 40/39 horas y que, si se excede, debe pagarse como jornada extraordinaria y con incrementos sustanciales de salario.
Pues a las productoras españolas, nos cuesta mucho que les entre esta idea en la cabeza. Desde hace un tiempo, desde el sindicato tratamos de visitar rodajes. Es una mera visita informativa, para apoyar a los compañeros que allí trabajan y llevar folletos a todos los técnicos sobre sus derechos laborales. La “costumbre” en España es que los rodajes se estructuren en 50, 55 o 57 horas semanales “de cámara” (más las que caigan en montajes y recogidas). Pues bien, esto es simplemente ILEGAL. No nos cansamos de decirlo. Luego, no entendemos que las productoras “visitadas” pongan el grito en el cielo si les investiga la Inspección de Trabajo. Doctor Mateo, Física o Química, El Secreto de Puenteviejo, 2055, Amar en tiempos revueltos, Bandolera, La República, son algunos ejemplos de series de TV en las que se han respetado las 40 horas. En el caso de la exitosa serie Arrayán, que se emite por Canal Sur desde hace años, la jornada se ha regularizado y hacen 35 horas. Es decir, que no necesitan alargar la jornada hasta las 40 horas vía plus de disponbilidad.
Las formas de organización son variadas: en ocasiones se ruedan jornadas de 10 horas pero con plantillas amplias que permiten librar un día por semana, en otras se ruedan 9 horas y se libra cada dos semanas, y en otras se rueda, directamente, 8 horas. En dos películas también hemos conseguido, a posteriori, que las horas que pasan de las 40 se paguen como extraordinarias.
Hay que resaltar algo importante. La ley es la ley, sí, es cierto, pero por encima de todo, se demuestra que es posible producir audiovisuales trabajando las horas legalmente establecidas y pagándolas a su precio. No solo es posible. También es necesario, puesto que así es como mejor se trabaja y mejor salen las cosas.
No queremos pintar un panorama de color de rosa. Sabemos que, si no insistimos, esto será revertido por el poder de las empresas de nuestro sector, en cuanto tengan oportunidad. Por lo tanto se trata, una vez más, de ser constantes, de organizarnos, informarnos y explicar, argumentar, reivindicar y reclamar nuestros derechos. Ni más, ni menos. Ahora hay que negociar un nuevo convenio. Todos debemos sentirlo como propio, como la oportunidad de afi anzar lo que llevamos años peleando para el futuro de nuestra profesión.
TACE ha trabajado mucho en la nueva propuesta de convenio y queremos seguir trabajando para que se reconozca, al menos en parte. En este sentido, la duración de la jornada es un tema crucial al que siempre hemos otorgado prioridad. Pero la ambigüedad del actual convenio, que no defi ne límites horarios por día, por semana y ni siquiera por año, permite a las productoras estirar y estirar lo que ellos consideran la jornada “imprescindible” para sus proyectos.
No hay horas imprescindibles; en todo caso, equipos con los técnicos necesarios e imprescindibles para trabajar con derechos, empezando con el más básico de cumplimiento de la jornada legal.
De ello depende nuestra seguridad, amenazada por la fatiga que causa la acumulación de horas trabajadas, y también la conciliación familiar, por poner dos ejemplos destacados de problemas reales. Como dijo un compañero en una reunión de preparación de la propuesta de convenio de TACE, queremos trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Es nuestro derecho, y vamos a luchar por él.